sábado, 26 de mayo de 2007


GOODBYE AMERICA

Cuando Elias Quejereta le traslado a su amigo Sergio Oskman la idea de hacer un largometraje sobre “Pacifica Radio”, una emisora pacifista e independiente de Nueva York, no contaba con encontrar allí a un nonagenario con una historia mejor, la suya. Ese hombre era el actor Al Lewis y el activista de izquierdas Albert Meister. Pero esos nombres no significan lo mismo que Grandpa de la familia Monster, ese vampiro narcisista que brillaba con luz propia en las mañanas de La Bola de Cristal. Y no tuvieron más remedio que contarla.

Al Lewis siempre será recordado como el abuelo monster pero detrás del vampiro hay más, un hombre que se presentó a gobernador por el partido verde, locutor de una radio pacifista desde donde agitó las conciencias de sus conciudadanos, ojeador de baloncesto, hostelero, doctor en psicología, pasajero de avión que desafió a Henry Kissinger, activista de izquierdas, y un testigo de la historia americana del siglo XX.

Oskman sitúa a Lewis frente a un espejo, maquillándose para la última actuación del monstruo que le llevó a la fama y que supo utilizar para expresar sus opiniones. Así mientras se transforma, Lewis repasa la Segunda Guerra Mundial, la caza de brujas, Vietnam, el 11-S, Irak… En definitiva los acontecimientos más importantes de la historia estadounidense reciente y un recorrido por la vida de un lúcido abuelo. Y en este punto descubrimos que hay personas que no envejecen, porque aunque el espejo muestre a un hombre viejo, el reflejo se equivoca. Algunas personas desafían al espejo devolviéndole una carcajada ya que el rostro que ven reflejado no es más que una caricatura de ellos mismos y las arrugas del rostro y el temblor de manos no son más que partes del disfraz.

Igual que el vampiro es la memoria del mundo, Al Lewis es la memoria de América, y como buen abuelo muestra el disgusto que tiene con su nieto y le hace saber su decepción en la hora de su despedida. Y en un acto de entereza, consumido por la enfermedad pero sonriente, con un largo puro en la boca, le pega el último tirón de orejas a su país.

Muchas gracias Grandpa.

La cuadrilla de los once
Ocean´s Eleven

AÑO: 1960
PAÍS: USA
PRODUCTORA: Warner Bros Pictures
DIRECTOR: Lewis Milestone
REPARTO: Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford, Angie Dickinson, Richard Conte, Cesar Romero, Akim Tamiroff, Joey Bishop, Patrice Wymore, Henry Silva, Ilka Chase

Dice la leyenda “urbana” que a mediados de los cincuenta Lauren Bacall paseaba por un parque de Las Vegas cuando se encontró a un grupo de amigos tirados en el césped tras una desenfrenada jornada de juerga. Ante aquel espectáculo, les soltó “Parecéis un hatajo de ratas”. Y allí según las malas lenguas nació el mítico Rat Pack, porque aquellos tipos eran ni más ni menos que Frank Sinatra, Dean Martin, Peter Lawford, Sammy Davis Jr. y Joey Bishop. Bajo ese sobrenombre se conoció durante décadas a estos cinco conocidos hombre del mundo del espectáculo americano, triunfadores en el cine, la canción, la televisión y los show en vivo en los hoteles y casinos de Las Vegas. Su forma de vida incluía mucho más que canciones y bromas. Dentro del paquete iba sexo con bellas actrices como Marilyn Monroe, Kim Novak y Ava Gardner; juergas con políticos y capos de la Cosa Nostra; Jack Daniel’s a raudales y trajes de pelo de camello...

Y así como una forma de aprovechar su fama y continuar con la diversión nació el proyecto en 1960 de “La cuadrilla de los once”. La historia situaba a Danny Ocean y a diez de sus compañeros de armas la noche de año nuevo en Las Vegas con la intención de poner en uso sus habilidades financiados por un gángster un tanto especial, Spyros Acebos, para dar un golpe simultaneo en los casinos Sands, Desert Inn, Flamingo, Riviera y Sahara y hacerse con toda la recaudación. Este era el simple argumento con el que estos granujas se montaron un rodaje en la ciudad del juego.

La dirección de la tropa se le encargó al conocido y eficiente artesano Lewis Milestone y para acompañar en el reparto a esos cinco personajes se hecho mano de gente como Henry Silva (cuya carrera no avanzaba), Richard Benedict (protegido de Lewis), Richard Conte (quien actuaría años después en El padrino), Anthony Bergdof, la bellísima Angie Dickinson (tras enamorar a Dean Martin en Río Bravo) y el roba planos Akim Tamiroff como gángster , quien con su marcado acento ruso provocó problemas en el montaje del sonido. El film también tiene el honor de contar con un buen número de cameos. Entre ellos destaca el protagonizado por los músicos de Samy Davies Jr como los basureros que cantan con él y por encima de todos, el realizado por la actriz Shirley MacLaine, compañera de andanzas, cuya escena y diálogo con Dean Martin son totalmente improvisados, aunque este hecho se da en múltiples escenas de las protagonizadas por Sinatra, Martin y Samy.

El rodaje tuvo lugar durante las largas noches de enero y febrero de 1960 tras finalizar los show que varios de los miembros del Rat Pack mantenían en la ciudad del juego. Durante esas semanas, el grupo ofreció una serie de espectáculos que sólo pueden ser calificados como memorables, y en los que la música y las canciones se mezclaban en el escenario con bromas, chistes, y juegos entre ellos. Vestidos de etiqueta, atractivos, deseados, envidiados, con éxito y dinero, llenos de talento, bromistas, simpáticos, elegantes, hedonistas..., con un cigarrillo en una mano y con una copa en la otra, este clan llego a ser el símbolo casi perfecto de una forma de entender la vida al comienzo de los magníficos 60.
Fue una época de cambios en lo político y lo social, en la que USA abanderaba a Occidente, la Guerra fría se tornaba congelada, y la revolución estaba a la vuelta de la esquina. En esa montaña rusa, los Rat Pack se calzaron el mundo por montera. Con el cobijo del clan Kennedy y de las amistades italianas de Sinatra, al clan pareció no afectarle los cambios y mantuvieron un devenir lúdico y glamuroso lleno de lujo y diversión. Así mientras Dylan cantaba a los nuevos tiempos y buscaba respuestas en los vientos, los Rat Pack entonaban “el triste de mi” como fin de fiesta al son de las canciones de la Voz y sus acólitos con la creencia que todas las respuestas se encuentran en el bello cuerpo de una dama y en un buen trago de whisky.
Sinatra, príncipe de estos crooners y un prototipo de elegancia, hedonismo, diversión y... peligro, diría que llevaban “un estilo de vida a su manera”. Be a crooner

miércoles, 23 de mayo de 2007



1997: Rescate en Nueva York
Escape from New York (AKA New York 1997) - 1981
DIRECTOR John Carpenter GUIÓN John Carpenter & Nick Castle
MÚSICA John Carpenter & Alan Howard. FOTOGRAFÍA Dean Cundey
REPARTO Kurt Russell, Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Season Hubley, Harry Dean Stanton, Adrienne Barbeau, Tom Atkins

Además de ser uno de los mejores trabajos de su director, “Escape from New York” supone una de las bases de la ciencia ficción contemporánea. Son muchos los motivos que convierten al film de Carpenter en un clásico desde su estreno en 1981. Uno de ellos es la impresionante escena de entrada: Es el año 1988 y el crimen se ha disparado en los EEUU, en una decisión sin precedentes la isla de Manhattan pasa a ser una prisión de máxima seguridad, aislada por un muro del exterior y donde los condenados son abandonados a suerte en un mundo sin reglas. Como la propia voz off señala “Quien entra no sale”. Acto seguido saltamos al año 1997, el mundo “civilizado” afronta una crisis mundial que puede acabar con la raza humana mientras en la megaprisión la barbarie y la anarquía dictan las leyes. En ese momento un ataque terrorista provoca que el avión del presidente de los EEUU se estrelle en Manhattan cayendo el líder del “mundo libre” en manos de una banda de reclusos cuyo único deseo es escapar. Ante la imposibilidad de lanzar una acción convencional, por miedo a que maten al presidente, se decide enviar a un hombre a rescatar al presidente en secreto. El elegido, "Serpiente" Plissken, un conocido convicto al que todos daban por muerto, pero que había sido capturado.


Pantalón de camuflaje, camiseta negra sin mangas, barba, melena y un parche en el ojo izquierdo son los rasgos físicos del antihéroe de voz susurrante. Cínico, descreído, individualista, seguro de sí mismo, impasible, desconfiado y muy resolutivo, Snake representa el otro lado de América, el antipatriota patriota, un nuevo arquetipo de héroe de acción.
Carpenter logró con un presupuesto de 7 millones de dólares un rotundo éxito en la taquilla además de un film de género imperecedero. Gracias a sus éxitos anteriores tuvo un amplio margen de libertad de acción, lo que le permitió escoger a los actores del film. Así frente a la opción de la productora que preferían a Charles Bronson o Clint Eastwood, Carpenter eligió a un novato en el cine de acción como Kurt Russel, quien gracias a este film reorientaría su carrera. Frente Snake, un antihéroe que no esta de acuerdo con el sistema pues lo ha sufrido, se sitúa como contrapunto el jefe de policía, interpretado por un impresionante Lee Van Cleef, que aún conociendo la injusticia en el sistema vive de él e intenta preservarlo a cualquier precio. Completan el reparto Ernest Borgnine, el taxista que ayuda a Plissken; Harry Dean como Cerebro, antiguo socio de Plissken; Adrienne Barbeau, la chica del film; Donald Pleasence en el papel de un presidente roñoso y rastrero que cuando no tiene el poder se convierte en un ser miserable; e Isaac Hayes como “el duque”, el líder de los presos.

Carpenter consigue por medio de esta extraña e inquietante fábula, donde la individualidad es sometida por un gobierno autoritario, presentarnos un futuro oscurantista y tenebroso realzado por una estética heredera del comic y una banda sonora repleta de sintetizadores. El mensaje crítico del film, osado y trasgresor, se mantiene actual debido al retroceso social y de libertad que está viviendo el mundo moderno y porque lo que cuenta muy bien podría suceder mañana.