domingo, 18 de noviembre de 2007

jo que noche

Jó, qué noche. (1985) Martin ScorseseAfter Hours.
Intérpretes: Griffin Dunne (Paul Hackett), Rossanna Arquette (Marcy), Verna Bloom (June), Thomas Chong (Pepe), Linda Fiorentino (Kiki Bridges), Teri Garr (Julie), John Heard (Tom), Cheech Marin (Neil), Catherine O'Hara (Gail), Dick Miller (Camarero)
After Hours es la visión cómica de la noche que nos ofrece Scorsese, su aportación al cine de locales de copas y movida nocturna. Una comedia torturada, bañada por un humor negro que solo surge al anochecer, cuando aparecen esos estrafalarios personajes a quienes los rayos solares ahuyentarían.

Paul Hackett no es más que un informático con una vida aburrida y monótona. Las puertas de la aventura se le abrirán al conocer a Marcy de forma casual en uno de esos cafés 24 horas. El simple intercambio del teléfono de una artista amiga de Marcy, creadora de unos increíbles pisapapeles con forma de buñuelo, funciona como detonante.

Y con una simple llamada, Paul se verá citado con Marcy en la casa de su amiga en el Soho, comenzando su particular descenso a los infiernos de la noche. La fauna de Scorsese que acosará a este pez fuera del agua es de lo más variopinta y está retratada con indudable maestría.

Las desgracias de Paul comienzan desde su subida al taxi, perdiendo todo su dinero debido al peculiar estilo de conducción del taxista al ritmo de una más que acelerada rumba aflamencada. Este hecho que para cualquier nocturno hubiese supuesto la certeza de que la noche no puede ir bien, no rinden a nuestro protagonista sino que lo refuerzan en la idea “de perdidos al río”. Aunque cuando comprueba que Marcy no responde a sus expectativas y que a su compañera le patinan las neuronas, comenzará para él una odisea cada vez más surrealista y peligrosa en sus desesperados intentos de volver a casa, en una noche que se convertirá en la más larga de su vida.
Son tantas las desgracias que sufre y la gente tan extraña que se encuentra, que a más de uno de ustedes se le sacarán las ganas de salir en ciudad extraña. Y toda la trama que rodea esos variados intentos se sustenta, sobre todo, en las apariciones de una larga galería de personajes, a cuál más estrambótico que el anterior. Así Paul tratará con una escultora sadomasoquista, un barman con depresión, una camarera histérica y anclada en los setenta, una vendedora de helados con tendencias psicóticas, un cincuentón en busca de experiencias, y hasta una pareja de ladrones encarnados por Cheeck y Chong que al final serán sus salvadores. En su deambular visitará antros nocturnos, se topará con la tan temida burocracia de los porteros de club y con lo difícil que es usar el transporte público cuando llueve. Será también, testigo del suicidio de Marcy y acabará perseguido por la turba nocturna como principal sospechoso de los robos que asolan el barrio en esa extraña noche.
Griffin Dunne compone a la perfección el personaje de perdedor, y al avanzar la noche su expresión de incredulidad va dando paso al terror, mezclado con la desesperación de una situación de la que no es capaz de salir por más que lo intenta. Aunque la película no es rápida, sino más bien pausada como la noche, Scorsese no da respiro desde el mismo momento en que nuestro antihéroe se sube al taxi. Es fácil identificarse con Paul en sus infructuosos intentos de regreso, sintiendo la misma angustia que él al recorrer esas calles mojadas, solitarias, mal iluminadas, rodeadas de pisos viejísimos, ruidos en las esquinas y clubes en los que no entraríamos ni por dinero. Todo ello está montado como un rompecabezas en que las piezas encajan perfectamente y donde no sobra una sola.
"After Hours" juega con el más común de los miedos: el miedo a la oscuridad, a los monstruos que oculta. Lo hace en clave de humor, pero hurgando en el interior del espectador en cada plano. La intensidad nunca decrece y Scorsese siempre es capaz de dar una vuelta de tuerca a las situaciones planteadas, porque sabe que todas las situaciones que presenta son perfectamente posibles, aunque algunas nos parezcan extrañísimas, y que las personas que las llevan a cabo tienen cara de normales, lo que facilita que uno pueda sentirse parte de la película. Tantas son las desgracias que le suceden a Paul en esa noche que harán que nos pensemos seriamente nuestra próxima salida nocturna, o no?

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