domingo, 18 de noviembre de 2007

the warriors

The Warriors. 1979

DIRECTOR Walter Hill
GUIÓN David Shaber & Walter Hill (Novela: Sol Yurick)
MUSICA Barry DeVorzon
FOTOGRAFÍA Andrew Laszlo
REPARTO Michael Beck, David Harris, James Remar, Thomas Waites, Dorsey Wright, Brian Tyler, Deborah Van Valkenburg

En ocasiones hay películas que quedan grabadas en la memoria para nunca borrarse, y si uno es joven en el momento del visionado la película pasa a convertirse en un clásico, pero lo que hace que sea inolvidable es algo en sus diálogos, en su estética o en su historia que nos marcó en esos años juveniles. Uno de estas películas es “The Warriors”, descubierta por muchos en las madrugadas de cine de la TVG y con un doblaje que no os habrá dejado indiferente al que lo recuerde; así el nombre de la banda pasa a ser un “Os Güorriors" con gheada incluida, siendo una de las cosas que hace entrañable a esta película.

Cuando hace unos años la encontré de oferta no pude resistirme y fue como descubrí que era una adaptación de una novela, que a su vez lo era pero muy libremente de la "Anábasis" de Jenofonte, obra clásica en la que unos guerreros atenienses vuelven a casa tras enfrentarse a los persas, con miles de enemigos en la retaguardia que quieren acabar con ellos.
The Warriors cambia a esos guerreros atenienses por una banda de Coney Island en el New York de los últimos 70. Cientos de esas bandas callejeras se reparten la ciudad, luchando por su territorio. Cyrus, el líder de la más grande, The Riffs, convoca una reunión en el Bronx para tratar de unir a las bandas contra las autoridades, a las que superan en número. Cada grupo enviará nueve delegados e irán desarmados. Para facilitar el viaje se levanta una tregua y todos podrán atravesar los diferentes territorios en su camino al Bronx.
Una vez en el cónclave, Cyrus, con su enfervorizado discurso (la mítica frase “Cannnnn yooouuuuuu diiiigggg iiittttt?,” dirigida a los representantes de the Blackjacks, the Electric Eliminators,the Firetasters, the Moonrunners, the Saracens, the Turnbull A.C.'s, the Zodiacs, entre otras muchas) pretende que todas las bandas se unan en un solo frente y tomen la ciudad. Todo se desarrolla con normalidad hasta que Luther, el líder de The Rogues, dispara a Cyrus mientras habla en el escenario. En ese mismo momento la policía entra en acción y carga contra los asistentes. En el caos que se desata, Luther que ha sido visto por Fox, un Warriors, señala a Cleon (lider de The Warriors) como autor del disparo que mata a Cyrus, encendiendo la ira de The Riffs. A partir de ahí los Warriors tendrán que volver a su casa, con la retaguardia cubierta por 100.000 miembros de las otras bandas, furiosos por la muerte de Cyrus, Para ello atravesarán la ciudad enfrentándose a las bandas de cada una de las zonas que atraviesan.


El film no da un solo momento de respiro. Una emocionante y angustiosa persecución de una noche, entre vagones de metro, avenidas llenas de basura y parques vacíos acaba de comenzar. La fotografía nocturna, la escenografía llena de calles desiertas, metros llenos de grafittis... nos remite a esa Nueva York de los suburbios, al estilo de “Malas calles”, pero el film no entra a tratar el problema de las bandas y nos mete de lleno en la épica; las bandas no son grupos de marginados, son guerreros con su honor, su territorio y su sentido de la justicia. “The Warriors” no es una película sobre como una banda trata de volver a casa. Es una historia de supervivencia, de venganza, de poder y corrupción y del espíritu humano. Esta afirmación suena un poco pedante pero “The Warriors” abarca toda esta fuerza. Hay héroes, villanos, aliados dudosos, "femmes fatales"...

Que todo ocurra en una noche aumenta la tensión y las peleas con las bandas están coreografiadas de forma clásica; aquí no hay artes marciales ni tiroteos, todo se resuelve con bates, cuchillos, puños e inteligencia, dándole un carácter de épica antigua a la acción, como si de guerreros atenienses se tratase.
Hay dos tramas paralelas. Una muestra como los Gramercy Riffs, van descubriendo la verdad sobre quienes son los asesinos de su líder. Y la otra los mensajes en clave que una locutora de radio underground emite entre canción y canción para informar de las evoluciones de los Warriors, sirviendo de salto entre enfrentamientos.
La secuencia final nos sitúa al amanecer, en una playa de Coney Island donde Warriors y Rogues, se preparan para librar su particular duelo al sol. Entonces como de la nada surgen los Riffs para vengar a su líder y poner las cosas en su lugar. Acabando la película con un último parte de la locutora de radio transmitiendo el mensaje al resto de las bandas.
“The Warriors” es un film único, lleno de fuerza, juventud, música setentera, excesos y que no envejece. Y como buen clásico que es, ya está en marcha su remake que promete mucho hip-hop, tiros y alguna que otra decepción a los fans de este viejo clásico. Nos tendremos que refugiar en su versión para consola para recordar…
“Cannnnn yooouuuuuu diiiigggg iiittttt?,”

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