En ocasiones hay películas que pasan desapercibidas para luego ser descubiertas como pequeñas joyas. Uno de estos casos ha sucedido estas navidades ante el aluvión de producciones made in USA. La joya de la que habló no es otra que “Election” de Johnnie To, que aún viniendo avalada por el premio a la mejor dirección en Sitges, ha tenido que conformarse con cines pequeños y unas pocas semanas en cartel, pero el boca a boca hará que sobreviva en la mente de los aficionados al cine.
En el film se nos presenta el apasionante mundo de las triadas por medio del proceso que sucede cada dos años para los miembros más veteranos de la tríada más antigua de Hong Kong –la Wo Shing Society– de elegir a su nuevo líder. Dos son los candidatos, Lok, favorito para ganar y fiel seguidor de las tradiciones, y su rival, Big D, quien no duda de ir contra las tradiciones tratando de influenciar en el voto con el dinero y la violencia. La desaparición de un bastón de mando cuya posesión simboliza la jefatura de la triada complicara más las cosas.
Un elemento a destacar en el film, es que casi no se ven armas de fuego, lo cual responde al deseo del director de dotar a la película del mayor realismo y similitud con los hábitos de las triadas, las cuales en raras ocasiones acuden a la contratación de profesionales para la resolución de sus asuntos. De igual forma las personas que forman dichas sociedades son de lo más normal y vulgar sin ese toque artificial de sofisticación tan repetido en otros films. Estos tipos resuelven sus diferencias a golpes, navajazos o pedradas.
Dentro de este realismo hay que destacar la labor de documentación de To, quien además de leer todo tipo de libros sobre las triadas y sus rituales se entrevistó con muchos de los líderes locales para recabar información de primera mano. Como anécdota decir que varios de los miembros de la triada que salen en el film lo son realmente en la vida real.
El film si nos muestra una realidad, la desaparición del respeto a las tradiciones por parte de los jóvenes, quienes actúan con violencia desmedida y únicamente movidos por el dinero sin regirse por esa ética que siempre ha estado presente en estas instituciones. Sirve el film para demostrar que tampoco las autoridades chinas han sido capaces de acabar con la organización, la cual forma parte de la realidad de Hong Kong y es bien conocida por las autoridades locales. Además el film está lleno de escenas cargadas de humor negro y crudeza hilvanadas al ritmo de la música, hecho que nos hace sentirnos ante lo que bien podríamos llamar el Reservoir Dogs Hongkonés, el cual recomiendo que veáis y disfrutéis bien en el cine o en el socorrido dvd. Todo para poder responder la pregunta “¿Podrá la Wo Shing Society mantener el equilibrio entre sus métodos tradicionales de fraternidad y el mundo de los negocios del siglo XXI?”
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